¿Los alimentos transgénicos son buenos o malos? Aquí te lo explicamos a detalle

alimentos transgénicos son buenos o malos

Los alimentos transgénicos son aquellos derivados de organismos que han sido modificados genéticamente, alterando su ADN. Algunos para hacerlos resistentes a plagas, virus, insectos y herbicidas, y así asegurar su producción, dada la creciente demanda alimentaria en el mundo.

Otra razón de crear alimentos transgénicos es para alterar su valor nutricional, ya sea para incrementar ciertos nutrimentos (como la cantidad de proteína o ácidos grasos esenciales, tal como ocurrió recientemente, cuando se creó un cerdo transgénico para que produjera ácidos grasos Omega 3 y su carne estuviera enriquecida)

Existen dos variedades

Los alimentos modificados pueden ser de origen vegetal o animal, pero los más comercializados son los vegetales, que podemos encontrar en semillas, cereales, aceites, harinas, tortillas, panes, cerveza, comida industrializada para bebé, enlatados y conservas.

La variedad es amplia y nada garantiza que el total de la producción de un alimento sea transgénico o sólo una parte, esto depende mucho de cada marca de productos y la calidad que brinde al consumidor.

La controversia

La principal razón por la que la creación y aparición de alimentos transgénicos ha causado un gran revuelo, es porque no existe una regulación sobre las leyendas que aseguren al consumidor el origen de un alimento, es decir, si fue o no modificado genéticamente.

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Otras razones obedecen a preocupaciones ecológicas, como el que se produzcan nuevas alergias, o que a la larga se presenten desequilibrios medioambientales o en las especies (por ejemplo, existe una variedad de tomate transgénico al que se le introdujo el gen de un pez de agua fría, a fin de que resista las heladas).

 

¿Prefieres evitarlos?

Salvo la falta de una estricta regulación en materia de etiquetado sobre el origen de los alimentos en cuanto a si son o no transgénicos, generalmente, para que un alimento modificado pueda ser comercializado, antes debe pasar por una serie de controles a fin de garantizar su seguridad en el consumo, por lo que es difícil que puedan causar daños a la salud.

Además de que la gran mayoría de alimentos transgénicos que se comercializan, no son los alterados en su valor nutrimental, sino aquellos de los que se quiere asegurar su producción, por lo que comerlos no representa cambios significativos en la dieta, ya que aportan los mismos valores nutrimentales.

Sin embargo, si aún así prefieres evitarlos, opta por los frescos y de origen vegetal, como frutas y verduras de temporada, maíz, arroz, trigo y avena; evitando los productos de origen animal como carne, leche y derivados, y los procesados, pues aunque no todos son transgénicos, sí tienen conservadores, y en todo caso prefiere marcas de reconocida calidad.

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Ventajas de los alimentos transgénicos

Se pueden obtener plantas que crezcan más rápido, produciéndose más cosechas y menos hambre en el mundo.

También se puede disminuir el uso de sustancias toxicas como herbicidas e insecticidas, pues las plantas estarían fortalecidas genéticamente, lo que a su vez contaminaría menos al ambiente.

Y por último se pueden conseguir plantas que actúen como vacunas. Uno de los objetivos a largo plazo de la ingeniería genética es lograr plantas que contengan anticuerpos contra determinadas enfermedades, de manera que al ingerirlas las personas queden inmunizadas.

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Peligros de los alimentos transgénicos

Existe el riesgo de que se produzcan en países donde, por los vacíos legales y la falta de control en su producción, pueda hacerse mal uso de ellos.

Todavía faltan estudios sobre sus efectos, y esperar más tiempo para que se demuestre por completo que su consumo no implica ningún riesgo para la salud y el medio ambiente, pues sigue habiendo posturas científicas encontradas sobre los resultados de intercambiar genes de especies tan diferentes, como los de las plantas en los animales, y viceversa.

Como son más rentables, pueden llegar a eliminar a los cultivos clásicos, disminuyendo las posibilidades de elección de los consumidores, y contribuyendo al encarecimiento de los alimentos naturales (también conocidos como orgánicos).

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Dulce México

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